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La granja cunícola sostenible

El objetivo del desarrollo sostenible es definir proyectos viables y reconciliar los aspectos económico, social y ambiental de las actividades humanas; “tres pilares” que deben tenerse en cuenta por parte de las comunidades, tanto empresas como personas.
La sostenibilidad económica se da cuando la actividad que se mueve hacia la sostenibilidad ambiental y social es financieramente posible y rentable. La sostenibilidad social está basada en el mantenimiento de la cohesión social y de su habilidad para trabajar en conse- guir objetivos comunes. Y la sostenibilidad ambiental es la compatibilidad entre la actividad considerada y la preservación de la biodiversidad y de los ecosistemas, evitando la degra- dación de las funciones fuente y sumidero. A partir de estas definiciones, los cunicultores estarán de acuerdo en que sus granjas cumplen con la sostenibilidad.

El objetivo del desarrollo sostenible es definir proyectos viables y reconciliar los aspectos económico, social y ambiental de las activida- des humanas; “tres pilares” que deben tenerse en cuenta por parte de las comunidades, tanto empresas como personas.
La sostenibilidad económica se da cuando la actividad que se mueve hacia la sostenibilidad ambiental y social es financieramente posible y rentable. La sostenibilidad social está basada en el mantenimiento de la cohesión social y de su habilidad para trabajar en conseguir objetivos comunes. Y la sostenibili- dad ambiental es la compatibilidad entre la actividad considerada y la preservación de la biodiversidad y de los ecosistemas, evitando la degradación de las funciones fuente y sumi- dero. A partir de estas definiciones, los cunicultores estarán de acuerdo en que sus granjas cumplen con la sostenibilidad.
En una granja ecológica, pondremos unos cercados metálicos de 2 m de largo por 0,50m de ancho y un metro de altura por coneja y su camada.


Cuando se inicia una explotación cunícola se prevé su financiación y se le atribuye un bene- ficio. Tiene unos objetivos sociales claros basados en ofertar un producto sano, biológico y dietético. Además, cumple todos los requisitos medioambientales para evitar contamina- ciones y evitar impactos al medio ambiente. En la actualidad está de moda producir y etiquetar productos bio, ecológicos y sostenibles. Se supone van a ser más naturales, sin aditivos químicos o medicamentosos y que tendrán un valor añadido en el mercado.
La cunicultura no debería estar al margen de esta moda u oportunidad y son varias las personas e incluso cunicultores que se interesan por esta modalidad de cría como si se tratara de una nueva concepción, panacea, utilidad, etc., y quieren saber cómo debería ser su granja o explotación cunícola.
¿Explotación? Palabra tabú en ecología. La filosofía de una granja ecológica sostenible contiene ciertas bases bucólicas en cuanto al alojamiento y las instalaciones que, parece ser, están reñidas con explotar.
Antes de continuar, definamos conceptos:
• Explotar: sacar utilidad o provecho.
• Bio: vida
• Ecología: parte de la biología que estudia las interrelaciones de los seres vivos entre ellos y el medio ambiente.
Si aceptamos la definición de ecológico en su estricto sentido, podríamos ofrecer algunas alternativas a la cría actual que, sin duda, repercutirían en la obtención de un producto diferenciado, no tanto en sus cualidades organolépticas como en sus parámetros biométri- cos, llegando al bioma. Algo que el consumidor no va a apreciar desde el punto de vista gastronómico, pero que estimará como más natural y saludable. Aspecto que el punto de venta ofertará como producto diferenciado pero que difícilmente comprará con valor añadi- do, y si lo hace, lo repercutirá corregido y aumentado a su venta. Un producto que al cunicultor le será mucho más costoso de obtener, ya que la implantación de la granja requerirá de unas instalaciones especiales sin oferta en el mercado. Obtendrá unas produc- ciones más bajas al no poder explotar animales híbridos y, probablemente, con mayores tasas de mortalidad. Una alimentación diferenciada al requerir productos sin tratamiento fitosanitario, que no sean transgénicos, que no contengan aditivos medicamentosos, etc., suministrando mezclas con ingredientes variados de difícil control de contaminantes y más difícil equilibrio de la dieta.
Conejo de la raza Gigante Español. Si una coneja híbrida puede parir más de 9 gazapos gracias a la mejora genética, en la granja ecológica las conejas de raza o cruzadas, sin mejora, tendrán partos no superiores a los 8 gazapos. Una diferencia sustancial que puede llegar a los 10 gazapos por hembra y año. Si a ello le añadimos la ausencia de medicación en los engordes y el incre- mento de la conversión alimenticia, no es necesario ser ingeniero ni economista para poder determinar que el coste de producción será bastante más elevado en una granja ecológica que en otra convencional.


Pero, ¿no es posible crear una granja ecológica sostenible que, a la vez, sea competitiva respecto a las actuales granjas convencionales? Ahí está el quid de la cuestión. Intentare- mos marcar unas directrices que, a pesar de las limitaciones indicadas, la disponibilidad del cunicultor no se vea menguada respecto a una explotación cunícola actual.
En primer lugar, no edificaremos naves. Tan solo unos cubiertos para evitar la lluvia sobre los animales, que aislaremos por su parte exterior con material vegetal que resista bien el agua, con la finalidad de que sea lo más longevo posible. Si en la zona hay vientos fuertes, se adaptará una malla por encima del material vegetal para que éste no se levante y desa- parezca. Además se protegerá el recinto con balas de paja, tela arpillera, cañizal o similar. Todo ello en un espacio vallado para prevenir la entrada de animales predadores. No habrá jaulas, sino unos cercados metálicos de dos metros de largo por 0,50 m de ancho y más o menos un metro de altura por coneja y su camada. La mitad del largo estará bajo cubierta y la otra mitad al exterior en una zona soleada. En el frontal interior, puede haber una tolva con rastrillo y un bebedero. Cuando la coneja deba parir, se le introducirá un nidal de madera con material seco y absorbente. Nidal que, en cada parto, se limpiará y desinfecta- rá. El espacio que ocupan los cercados quedará libre en cada ciclo reproductivo y se trasla- dará al lado contrario del cubierto pasando el motocultor por la tierra que ha estado ocupa- da para oxigenarla.
Conejo de la raza Gigante Español. Llegados a este punto, ¿no les parece que hemos retrocedido más de 50 años? Crearemos una granja un tanto bucólica que reducirá algunos costes de instalación y alojamiento, pero encarecerá la mano de obra y muy probable la alimentación, viendo también mermada la producción.
Podemos cuantificar los costes comparando una explotación cunícola actual con una supuesta granja ecológica. Si aceptamos un coste de producción de 3,40 euros para un conejo de 2Kg. de peso vivo en una granja convencional con el siguiente escandallo:

Alimento...................................................................................... 64%
Mano de obra...................................................................................14%
Amortizaciones................................................................................. 9%
Animales....................................................................................... 5%
Gastos varios.................................................................................. 8%

En una granja ecológica, con el incremento en la mano de obra y en la alimentación, pode- mos estimar un coste de producción de alrededor de 3,55 euros por conejo de 2Kg. de peso vivo. Si el mercado lo paga a 3,44, resulta evidente que la granja ecológica no puede consi- derar la mano de obra ni los gastos financieros para disponer de superávit. Si lo hiciera, no le queda otra que sacrificar en la granja a sus animales y comercializarlos sin intermediarios ofertándolos a un precio un tanto superior.
La cunicultura no debería estar al margen de esta moda de producir productos ecológicos y sostenibles, y muchos cunicultores se interesan por esta modalidad de cría como si se tratara de una nueva concepción.
Hecha esta reflexión, volvamos a definir sostenibilidad. Una granja sostenible deberá ser la que se pueda rentabilizar y no afecte al medio ambiente. Si aceptamos esta definición, esta- rán de acuerdo conmigo que la gran mayoría de explotaciones cunícolas en nuestro país son sostenibles. Podrían serlo más si en lugar de gasoil usaran biocombustibles. Pero lo serían más si, en lugar de inseminación, ¿se practicara la monta natural? Si, en lugar de pienso, ¿alimentáramos los animales con forrajes? Si, en lugar de jaulas metálicas, ¿los mantuviéramos en el suelo? Por lo tanto, dejémonos de etiquetas y sigamos realizando bien nuestro trabajo que, sin lugar a dudas, cumple con los tres conceptos descritos al inicio de esta reflexión. Las explotaciones cunícolas son sostenibles porque sacan utilidad o prove- cho de sus seres biológicos y les procuran un bienestar que los interrelaciona con el medio ambiente.